Incertidumbre
y deseos
Viernes
11 de Mayo de 2012
De
la presión social y legislativa, la
propuesta de campaña, la solicitud
gubernamental, se ha pasado a la realidad:
el despliegue de las fuerzas militares ya
se percibe en calles del Estado de Morelos.
Las caravanas –como lo establece la
estrategia militar- de vehículos verde
oscuro, soldados y armamento, patrullan y
custodian a la sociedad morelense.
El debate de siempre de ser una medida anticonstitucional,
sobre la posible violación a las garantías
individuales, sobre el peligro que conlleva
militarizar un Estado, resurgió de
inmediato por parte de organismos defensores
de los Derechos Humanos y varios legisladores.
Sin embargo el Plan Morelos Seguro se aplica
como una medida de “reforzamiento”,
nos explicó en Coronel José
Herrera, Secretario Ejecutivo del Sistema
Estatal de Seguridad, al contestarnos que
no se trata de una “sustitución”
de fuerzas.
Si bien es cierto que debemos exigir de las
autoridades castrenses y de la Policía
Federal el que no haya excesos, también
es de entenderse que la sociedad civil debe
mostrarse colaboradora en esta nueva realidad;
tan importante es la respuesta de la autoridad
como la denuncia, tan efectivo es el riesgo
que corren los elementos en los retenes como
la disposición de quien es revisado.
Tanto adultos como jóvenes vivimos
y viviremos una nueva experiencia; los retenes,
en aquellos momentos difíciles del
2009, se hicieron parte del paisaje urbano.
Pero a partir de este miércoles la
movilización será de otro tipo,
además de esos puntos de recisión
habrá patrullaje y esperamos, incremento
formal en el trabajo de inteligencia militar.
Por supuesto que no podemos variar radicalmente
nuestras vidas y rutina, pero en definitiva
debemos ser una comunidad más precavida
y cuidadosa. Los horarios nocturnos, los lugares
a visitar, las afrentas, la ostentación,
la provocación, el descuido, la ignorancia
del paradero de los hijos, las deshoras, por
lo menos en nuestro caso, son cosas del pasado.
¿Qué viene o qué sigue?
Gran incertidumbre. La confianza está
depositada en las autoridades y en la responsabilidad
que tienen sobre garantizar nuestra seguridad.
No hay fórmulas –lo sabemos-
en esta guerra declarada a la delincuencia
organizada, pero los deseos prevalecen para
que el México y el Morelos que extrañamos
o anhelamos, llegue pronto.
Publicidad volátil
Poco duró el gusto a los promotores
de la imagen de Enrique Peña Nieto,
quienes –aunque es responsabilidad directa
de los expertos del aire- no calcularon los
vientos y los riesgos de sobrevolar la ciudad
de Cuernavaca en esta temporada.
Un dirigible –se presume cayó
sin consecuencias graves- y dos aeronaves
ligeras con lonas impresas tuvieron que abortar
su aventura ante el riesgo de ser derribados
por “Eolo” –de acuerdo con
la mitología griega- dios de los vientos
que vivía en la Isla de Eolia con sus
seis hijos y sus seis hijas. Zeus le dio el
poder de controlar los vientos y los tenia
encadenados con gran dominio, liberándolos
cuando le viniera de gusto, ya que los vientos
podían provocar desastres en el cielo,
la tierra y las aguas.
Tal vez si no tomaron en cuenta los elementos
científicos, tecnológicos hoy
a disposición de expertos responsables
del aire, los mitos y leyendas de la antigua
cultura hubieran –y que conste que la
ese tiempo no existe- evitado el gasto y el
riesgo.
Se supone que para esos temas tienen asesor;
perdón, ex Gobernador.
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